¿Por qué sueño que mi pareja me engaña? Cuándo ocurre y qué significa

Anda gran parte de España revolucionada desde hace algunas semanas por las andanzas de cinco parejas en el reality La isla de la tentaciones (los datos de audiencia hablan de más de tres millones de espectadores en su última emisión). La dinámica del programa, por todos conocida, consiste en poner a prueba la confianza y la fidelidad de sus diez protagonistas, separándoles por sexos y ofreciéndoles la oportunidad de conocer a diversos/as solteros/as. En apenas 30 días, dos de ellas, Fani y Andrea, ya han sucumbido a la tentación obligando, de paso, a sus sufridos novios a tener que contemplar (y compartir con el público para más inri) las imágenes de la traición.

Nos viene esto como anillo al dedo para abordar el tema de las infidelidades en un plano más abstracto: los sueños. Porque si bien es cierto que, afortunadamente, pocos son los que tienen presenciar una traición en directo para salir corriendo al grito de ‘¡Estefaníaaaaaaaaaaa!’, la mayoría de los mortales han soñado en alguna ocasión que su pareja le engañaba con otra persona. ¿Qué se esconde detrás de esta pesadilla recurrente?

Conviene aclarar, antes de profundizar más en el asunto, que los sueños representan la conexión entre dos niveles de la psique humana: el inconsciente y el consciente. Freud decía que las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños. Esta es la razón por la que muchas veces mientras soñamos todo nos parece tan real y por la que al despertarnos estos mismos sueños pueden dejar un regusto muy amargo. El sueño se convierte, básicamente, en una metáfora de cuestiones que rumian en nuestro subconsciente pero que no conseguimos o no queremos gestionar cuando estamos despiertos.

Soñar que nuestra pareja nos engaña no representa, por tanto, un mal augurio o una premonición de que esta situación se va a dar en la vida real. Lo que sí que puede significar que hay ciertas carencias, brechas o problemas dentro de la relación, a los que con toda probabilidad llevamos tiempo dándoles vueltas en nuestro fuero interno pero que no nos atrevemos a reconocer frente a nuestra pareja. Y esta es la razón por las que se proyectan en el sueño.

Los especialistas recomiendan, en primer lugar, saber reconocer en este tipo de sueños que la psique está enviando una clara señal de que existen miedos, sentimientos confusos o dudas respecto a la relación y, a continuación, aprovechar la oportunidad que nos está brindando para abrirse con la pareja, dialogar y exponerle las situación. Encarar el problema es el primer paso para encontrar una solución.

Los psicólogos han identificado cuatro motivos principales que podrían dar pie a este tipo de sueños recurrentes:

Tenemos mucho miedo a que nuestra pareja nos engañe pero reprimimos ese sentimiento de forma inconsciente para no tener que lidiar con él cuando estamos despiertos. Sin embargo, esa inseguridad acaba haciendo acto de presencia mientras dormimos. Todo ello es sintomático de que vivimos una relación en la que mostramos muy baja autoestima o que creemos no merecernos a nuestra pareja.

Este tipo de sueño también puede ser un indicador de que no hay confianza plena en la pareja o, incluso más, en el futuro de la relación. Si no hay intención en ir un paso más allá será inevitable pensar que esa persona pueda acabar por sustituirnos por otra. Conviene preguntarse, ¿es el amor de mi vida?

Soñar con una infidelidad puede significar que un temor o un sentimiento relacionado con una relación pasada esté aflorando en el presente. Si en aquella ocasión se sufrió un desengaño o traición es probable que la incertidumbre de que vuelva a ocurrir nos atemorice y se manifieste en forma de sueño.

Puede que el sueño venga a ser una especie de ‘pepito grillo’ o llamada de atención que pone el foco en un momento bajo de la pareja, ya sea por una discusión, una crisis puntual o un periodo con preocupaciones. Quizás ha llegado el momento de hablar y darle un nuevo impulso.

El significado entonces puede variar considerablemente. Es el momento de preguntarse si esta pareja nos está dando todo lo que necesitamos, si estamos a gusto con la relación que tenemos o por el contrario se ha convertido en algo monótono y necesitamos reactivar la chispa.

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