Lectura comprensiva: la importancia de ejercitar la memoria y el lenguaje oral para mejorar el aprendizaje en los niños

Sobre la experiencia de aprender a leer, el escritor y premio nobel de literatura peruano Mario Vargas Llosa comentó en una ocasión: “Es lo más importante que me ha pasado. Casi 70 años después recuerdo con nitidez esa magia de traducir las palabras en imágenes”.

Adquirir la capacidad para la lectura representa, sin lugar a duda, una de las experiencias más enriquecedoras e íntimas del ser humano, que como describió el autor de Las crónicas de Narnia C. S. Lewis: “nos convierte en mil personas diferentes sin dejar de ser uno mismo”. Sin embargo, no es lo mismo leer que comprender y, por eso mismo, es importante que desde bien pequeños los niños adquieran el hábito de una buena lectura comprensiva.

Una de sus más fervientes defensoras es la docente Pilu Hernández Dopico, a la par preparadora de oposiciones desde hace más de una década y autora del blog El pupitre de Pilu, desde donde aboga por un cambio de metodología las aulas: “impartimos clases en edificios del siglo XIX, maestros del siglo XX, a niñ@s del siglo XXI”. Porque como confiesa a 20minutos: “Lo no es normal que a los niños de ahora se les enseñe igual que hace 70 años. El mundo ha cambiado vertiginosamente, puede que se trabaje con tablets pero la metodología no varía y eso es un error”.

Desde su experiencia como maestra, Pilu ha detectado que cada vez más niños y niñas pasan a la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) sin haber alcanzado un buen nivel de lectura comprensiva. Una dificultad que, aunque quizás no repercuta de forma directa en esa etapa, puede tener terribles consecuencias más adelante: “Suele desembocar en un problema a la hora de estudiar, ya que no consiguen comprender lo que leen y como consecuencia, el resultado es estudiar de manera memorística, algo que en primaria y secundaria te puede sacar del paso, pero que una vez llegan a la facultad se convierte en catástrofe”.

No saber redactar, resumir de forma oral o escrita lo que se ha leído, un escaso vocabulario, graves faltas de ortografía o problemas para expresarse son algunas de las carencias más importantes. “Son cosas que no se trabajan en el colegio como tampoco se trabajan las técnicas de estudio, de hecho, la lectura comprensiva es una de las técnicas más importantes”, añade.

Independientemente de que los niños sepan ya leer o no, la especialista recomienda a los padres trabajar con ellos desde los primeros años de vida. “Se debe trabajar con el niño desde que nace, hablándole y haciéndole preguntas. Así es como empieza a adquirir el lenguaje y desde el lenguaje mismo es desde donde tenemos que ir trabajando la comprensión. Cuando hablamos con el niño, cuando le ponemos un capítulo de dibujos animados, un juego de la tablet o le leemos un cuento es conveniente hacerle preguntas”.

No conviene forzar tampoco el inicio en la lectoescritura, ya que ésta requiere una madurez en el cerebro que depende en gran parte del ritmo de cada niño: “No porque tu hijo lea antes va a ser el más listo ni va a llegar más lejos. Se trata de estimular la memoria y hay muchísimas capacidades previas antes que la lectoescritura que van a ayudar a poner los cimientos. Hay que fomentar, sobre todo, el lenguaje”, explica Pilu.

La misma norma debería valer para los docentes: “La etapa infantil debería dedicarse sobre todo a la expresión oral. Prácticamente todos los niños pasan a primaria sabiendo leer y escribir y se nos olvida que la educación infantil no es obligatoria y esto ocurre por algo. Yo recomendaría menos fichas y trabajar más con el niño de manera manipulativa y a través del juego simbólico. A los niños les sacas de la fichas y no saben generalizar ese aprendizaje. Hacemos niños como robots que están sentados cinco horas al día porque es lo más cómodo”, denuncia.

Cuando los niños inician el proceso de la lectoescritura es conveniente tener en cuenta también que van a estar más pendientes de cómo pronuncian que de qué es lo que leen. “Por eso lo tienen que leer las cosas más veces o leerlo y explicárselo nosotros, a ellos les provoca un gran esfuerzo porque están aprendiendo que les agota muchísimo”.

Desde El Pupitre de Pilu, la especialista ofrece algunas recomendaciones sencillas que sirven tanto para padres como para educadores y pueden ayudar a poner los cimientos de una buena lectura comprensiva:

– Textos cortos: los niños han de comenzar con lecturas cortas no más de cinco líneas y si tienen imágenes mucho mejor ya que les ayudarán a su comprensión.

– Textos acordes a su edad y gustos: es muy importante tenerlo en cuenta, ya que lo que buscamos es que adquieran el gusto por la lectura, así como enseñarles a sacar el máximo partido a la comprensión de textos y su futuro estudio.

Involucración: los niños son esponjas y están en edades que lo que ansían es agradar constantemente a sus mayores, por ello lee lo que él lee y entabla conversaciones con él sobre lo leído.

– Lenguaje dirigido: esta técnica es muy aconsejable y tiene un sinfín de adaptaciones incluso para niños con necesidades específicas de apoyo educativo. Es ir haciéndoles preguntas sobre lo que han leído. El grado de dificultad irá aumentado cuanto más larga y abierta sea la pregunta. Si vemos que no se acuerdan de algo, podemos volver al texto y hacer un pequeño recordatorio.

– Enseñar a resumir: resumir es, básicamente, decir lo mismo de forma reducida y con tus palabras, así también evitamos memorizar.

– Esquemas: inculcar esta técnica desde bien pequeñitos incluso con las lecturas, así van organizando sus ideas visualmente.

– El subrayado: deja de tener su efecto cuando lo mayoritario es lo subrayado. Eligir dos colores para sacar las ideas principales y las secundarias.

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