La violencia atmosférica por explorar

La Universitat de València (UV) ha conseguido algo que muy pocas instituciones del mundo logran: colarse en la portada de una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, Science.El editor de dicha revista consideró que el artículo ‘A terrestrial gamma-ray flash and ionospheric ultraviolet emissions powered by lightning’ cerraba un círculo y se merecía una posición especial. En su elaboración participó el Laboratorio de Procesamiento de Imágenes (IPL) de la UV. También se involucraron la Universidad de Dinamarca, la de Bergen (Noruega) y el Instituto Nacional de Astrofísica de Italia.Su trabajo ha conseguido demostrar que existe una relación entre tres fenómenos muy violentos que ocurren en la atmósfera terrestre. «Uno de ellos es muy conocido: los rayos que se ven en las tormentas. Al día se producen unos 4 millones de rayos. Otro son los rayos gamma, muy raros, que no deberían aparecer. Son de muy alta energía, y desde la Tierra no se pueden detectar porque la atmósfera los absorbe. La única manera es verlos desde el espacio. ¿Cuántos estallidos de rayos gamma hay al día? No lo sabemos con exactitud, pero pongamos que entre 2 y 4. El tercer elemento son los TLE (Transiente Luminous Events). Son descargas que también se producen en la atmósfera. Tampoco se sabe muy bien cuántos se producen, pero podríamos estar hablando de 2.000 o 4.000 al día», explica Víctor Reglero, director del IPL a 20minutos.Pero ¿qué relación existe entre estos? Y lo que no deja de ser intrigante, ¿cómo la han detectado? Para responder a esta segunda pregunta es necesario remontarse a 2005. «Ese año comenzamos el desarrollo de ASIM, que fue lanzado a la Estación Internacional Espacial el 2 de Abril de 2018″. Es un monitor que observa las interacciones que se producen entre la atmósfera terrestre y el espacio.»Está mirando hacia abajo, hacia la Tierra. Lo enviamos con la idea de ver los fenómenos violentos que ocurren en nuestra atmósfera», explica. Pero este monitor ha captado algo que va más allá de estos fenómenos aislados. Con una precisión de milésimas de segundo, ha observado cómo los rayos que vemos durante las tormentas, los rayos gamma y los TLE se producían en el mismo lugar y al mismo tiempo, por lo que se puede afirmar que existe una correlación entre ellos.Pero este hallazgo directamente arroja luz sobre otro aspecto crucial: «Estas descargas indican que hay fenómenos violentos que aún no conocemos bien«.

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