El clima puede hacer habitable ‘Próxima b’, el mundo extrasolar más cercano

‘Próxima b’, el mundo extrasolar más cercano, podría ser habitable a pesar de contar con importantes factores en contra, como la intensa radiación estelar o que esté bloqueado como la Luna con la Tierra.

Esta es la conclusión de simulaciones realizadas por Anthony Del Genio, un científico climático planetario recientemente retirado del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, que durante su carrera simuló los climas de la Tierra y de otros planetas. «Las nubes y los océanos juegan un papel fundamental en eso», afirma.

Su equipo actualizó un modelo de clima terrestre desarrollado por primera vez en la década de 1970 para crear un simulador planetario llamado ROCKE-3D. Si ‘Próxima b’ tiene una atmósfera es una pregunta abierta y crítica que esperamos sea resuelta por futuros telescopios. Pero el equipo de Del Genio asumió que sí.

Con cada simulación, el equipo de Del Genio varió los tipos y cantidades de gases de efecto invernadero en el aire de ‘Próxima b’, situado a 4,2 años luz. También cambiaron la profundidad, el tamaño y la salinidad de sus océanos y ajustaron la proporción de tierra a agua para ver cómo estos ajustes influirían en el clima del planeta.

Los modelos como ROCKE-3D comienzan solo con información básica sobre un exoplaneta: su tamaño, masa y distancia de su estrella. Los científicos pueden inferir estas cosas observando la luz de una estrella sumergirse cuando un planeta cruza frente a ella, o midiendo el tirón gravitacional de una estrella a medida que un planeta la rodea.

Estos escasos detalles físicos informan ecuaciones que comprenden hasta un millón de líneas de código informático necesarias para construir los modelos climáticos más sofisticados.

El código instruye a una computadora como la supercomputadora Discover de la NASA a usar reglas establecidas de la naturaleza para simular sistemas climáticos globales. Entre muchos otros factores, los modelos climáticos consideran cómo circulan e interactúan las nubes y los océanos y cómo interactúa la radiación de un sol con la atmósfera y la superficie de un planeta.

Cuando el equipo de Del Genio ejecutó ROCKE-3D en el supercomputador Discover, vieron que las hipotéticas nubes de ‘Próxima b’ actuaban como una sombrilla masiva al desviar la radiación -está 20 veces más cerca de su estrella, ‘Próxima Centauri b’, que la Tierra del Sol-. Esto podría reducir la temperatura en el lado orientado al sol de ‘Próxima b’ de demasiado caliente a tibio.

Otros científicos han descubierto que ‘Próxima b’ podría formar nubes tan masivas que borrarían todo el cielo si se mirara desde la superficie.

«Si un planeta está bloqueado gravitacionalmente y gira lentamente sobre su eje, se forma un círculo de nubes frente a la estrella, siempre apuntando hacia él. Esto se debe a una fuerza conocida como el efecto Coriolis, que causa convección en el lugar donde la estrella está calentando la atmósfera», señala Ravi Kopparapu, científico planetario de Goddard de la NASA que también modela los climas potenciales de los exoplanetas, en un comunicado. «Nuestro modelo muestra que ‘Próxima b’ podría verse así«, añade.

Además de hacer que el lado del día de Próxima b sea más templado de lo esperado, una combinación de atmósfera y circulación oceánica movería el aire cálido y el agua alrededor del planeta, transportando así el calor al lado frío. «Por lo tanto, no solo evita que la atmósfera del lado nocturno se congele, sino que crea partes en el lado nocturno que realmente mantienen agua líquida en la superficie, a pesar de que esas partes no ven luz», concluye Del Genio.

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