El clásico Barca-Madrid se saldó con 46 heridos por protestas independentistas

Barcelona y Real Madrid no pasaron del empate 0-0 este miércoles en el clásico liguero español, marcado por los incidentes violentos protagonizados por independentistas catalanes.

El miedo a la movilización convocada por la misteriosa plataforma Tsunamni Democratic había llevado a la aplicación de un fuerte dispositivo de seguridad, que se enfrentó a radicales violentos fuera del estadio durante el partido.

Coincidiendo con el entretiempo del encuentro, manifestantes se enfrentaron a la policía levantando barricadas con contenedores incendiados y tirando objetos a los agentes, que dispararon proyectiles de foam, mientras en el interior del estadio se pedía al público evitar a la salida el lugar de los enfrentamientos.

Las asistencias médicas tuvieron que atender a 46 personas, de las que ocho fueron trasladadas a hospitales, informaron los servicios de emergencias, mientras nueve personas fueron detenidas.

Antes de estos incidentes, originados tras una pelea entre manifestantes y radicales del FC Barcelona, miles de personas habían cortado el tráfico a las puertas del Camp Nou, sin mayores problemas.

La protesta tuvo una continuación dentro del estadio con la exhibición de pancartas con el lema “Spain, sit and talk (España, siéntate y habla)”, para pedir diálogo al gobierno central.

Las pancartas volvieron en algunas ocasiones durante el partido, tras el que el equipo azulgrana sigue en cabeza del campeonato español, empatado a 36 puntos con el Real Madrid.

“La clasificación sigue igualada y se prevé que esta Liga sea así, desde el principio se está viendo que hay mucha igualdad entre los equipos”, afirmó el técnico barcelonista, Ernesto Valverde, tras el partido.

Empezó el encuentro nervioso con los dos equipos presionando arriba en busca del error del contrario, pero pronto empezó a dominar el equipo merengue.

“Hicimos un gran partido, nos ha faltado nuestro gol, merecíamos un poco más hoy, pero esto es el fútbol”, dijo Zidane, tras el partido.

Los blancos se hicieron con el centro del campo, donde el joven uruguayo Federico Valverde se desvivía para ayudar en ataque y defensa.

Al cuarto de hora, Casemiro remataba de cabeza un balón en el área, que sacó sobre la línea Gerard Piqué (16).

El Barça empezó a reaccionar liderado por su capitán Leo Messi, que antes de la media hora tuvo su gran ocasión.

El argentino cazó un mal rechace de Thibaut Courtois, pero su disparo a gol lo sacó cayéndose Sergio Ramos (26), que se convirtió este miércoles en el jugador que más veces ha jugado el clásico con 43 encuentros entre los dos grandes del fútbol español.

Messi volvió a aparecer poco después para poner un balón a la espalda de la defensa, donde apareció Jordi Alba para rematar algo desviado (40).

El Barça se había ido sacudiendo el dominio blanco, pero antes del descanso Fede Valverde congeló al Camp Nou con un disparo raso que blocó Ter Stegen (43).

Tras la pausa, el partido volvió a seguir el mismo guión del inicio, con los dos equipos presionando la salida del contrario y un Barcelona que no lograba hacerse con el control del balón.

“Es verdad que el dominio por momentos ha sido suyo porque no pudimos superar su presión”, dijo Ernesto Valverde.

Buscando meter más músculo en el centro del campo, entró Arturo Vidal por Sergi Roberto (55), momento en que empezaron a caer pelotas amarillas al campo parando durante un minuto el partido mientras los operarios retiraban los balones.

Empezó el Barça a asentarse sobre el terreno de juego, frente a un Real Madrid que siguió apretando en sus llegadas al área azulgrana.

El Barça intentó aprovechar esas continuas subidas del equipo blanco para sorprender a la contra.

En el 67, Valverde volvía a aparecer para dejar un balón a Bale, que disparó al lateral de la red.

El galés vería como poco después el videoarbitraje le negaba un gol por un fuera de juego previo de Mendy, que le había asistido (72).

En medio de un juego trabado, ninguno de los dos equipos sería capaz de perforar la puerta contraria para acabar dejando el partido en tablas.

El fin del encuentro y la salida de los casi 100.000 espectadores del estadio calmó la situación en el exterior.

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