El ácido fólico en el embarazo, ¿por qué tomarlo y cómo?

El ácido fólico es una vitamina (B9) que pertenece al grupo B. Durante el embarazo es fundamental que la madre la consuma y que el médico modifique la dosis como considere conveniente. La razón por la que se le presta tanta importancia es porque previene que el bebé nazca con malformaciones.La Sociedad Española de Matronas indica que «sería idóneo comenzar a tomar ácido fólico (Vit B9) 2 meses antes del embarazo y hasta la semana 12». Sin embargo, esto solo es posible si se está buscando el embarazo y si el médico lo recomienda. En la mayoría de los casos el ácido fólico se empieza a tomar al principio de la gestación.Si el déficit de ácido fólico no se soluciona, las posibilidades de que se produzcan malformaciones en el feto son bastante elevadas. Además, la importancia de tomarlo antes del embarazo o al principio está en que «los defectos del tubo neural son defectos congénitos del cerebro y la médula espinal, que se producen generalmente en las primeras 6 semanas de embarazo», según la Sociedad Española de Matronas.Cuando el tubo neural se encuentra dañado debido al déficit de la vitamina B9 los riesgos de que el bebé nazca con algún tipo de malformación o defecto congénito es mayor. Estas son algunas consecuencias:El ácido fólico en el embarazo se tomará en forma de complejo vitamínico, pero también se tendrán en cuenta los alimentos ricos en vitamina B9. Para ello, aunque siempre se deben seguir las indicaciones del médico, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) informa que la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y Consumo «aconseja que la mujer […] que planifica una gestación debe tomar 0,4 mg/día de ácido fólico». En el caso de que una mujer haya tenido un embarazo previo con problemas debido a un déficit del ácido fólico, la cantidad debe de ser de 4 mg/día. Además, la SEGO, en ambos casos, recomienda que la suplementación se mantenga antes, durante y en el posparto.Además de esto, la mujer con antecedentes puede complementar la suplementación con una dieta rica en ácido fólico para llegar a los miligramos diarios recomendados. Los vegetales de hoja verde, como las espinacas o las acelgas, tienen una alta cantidad de vitamina B9. Sin embargo, los cereales, legumbres o frutos secos también la contienen.Con todo, la SEGO recalca que «es importante que su administración sea preconcepcional y diaria, dado que no existe una reducción apreciable del riesgo cuando el suplemento se toma de forma irregular«.

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